Si bien preparar carne a la parrilla es una actividad que millones de personas practican en todo el mundo, existen ciertos preceptos que son fundamentales para garantizar que nuestros alimentos sean cocinados de forma apropiada y conservando el máximo de sabor.

A continuación, te presentamos algunos consejos básicos para comenzar a preparar una deliciosa carne asada a la parrilla.

Limpia tu asador
Si algo puede afectar el sabor de nuestro corte favorito son los restos de comida o grasa que quedan en el asador tras su último uso, por lo que debes considerar preparar tu zona de trabajo y limpiar a conciencia la parrilla. Para esto evita usar productos abrasivos, lo más recomendable es realizar la limpieza empleando un limón o cebolla partida por la mitad, e inclusive vinagre. De esta forma la acidez de estos productos facilitará quitar los restos que tenga pegados.

Calentar la parrilla
Antes que nada, evita encender el carbón con alcohol o gasolina. El mejor material de combustión es el carbón vegetal y la madera seca, incluyendo el afamado ocote que es una madera resinosa que arde fácilmente.

Una vez encendida la parrilla hay que permitir al material de combustión que se convierta en brasas para que aporte el calor adecuado y no transporte sabor a quemado a la carne. Este calor es el que hará que se derrita la grasa de la carne, que al caer sobre la brasa genera el ahumado natural característico de la carne a la parrilla.

Preparación de la carne
Otro de los puntos a considerar para cocinar nuestros cortes de carne en asador es su preparación, ya que la carne debe atemperarse y sazonarse antes de pensar en colocarla en la parrilla.

Sazón
Éste puede ser el punto más conflictivo de todo el proceso, ya que tiene que ver con el gusto de cada cocinero en lo particular. Entre los condimentos más utilizados para sazonar están la pimienta negra, el ajo, la cebolla, el aceite de oliva y la sal procesada o de mar.

Independientemente de la preparación de la carne con todos o algunos de estos ingredientes, la sal es la que juega el papel predominante. Algunas personas optan por salar la carne por ambos lados, masajeándola suavemente para que en la parrilla se forme una pequeña capa en forma de costra de la sal y los jugos de la carne. Otros ponen la carne sin salar en la parrilla y la sazonan antes de darle la vuelta cuando todavía está cruda; este proceso puede servir para sazonar uno o ambos lados, a gusto del chef.

Punto de la carne
El “punto de la carne” lo podemos definir como el grado de cocción deseado cuando cocinamos a la parrilla, por lo que dependerá del gusto del comensal como del tipo de corte que se esté preparando.

El secreto para que el sabor sea lo más satisfactorio radica en cuidar que la carne sea cocina de forma pareja por ambos lados hasta llegar al punto deseado; aunque los expertos señalan que el indicador natural de este proceso son los mismos jugos de la carne que, al cocinarse apropiadamente en el interior de esta crean un ligero abombamiento por efecto de la presión, siendo esto lo que indica que sería un buen momento (salvo petición diferente del cliente) para dar por hecha la carne a la parrilla.

Servir
Por último, una vez hecha la carne a la parrilla, es recomendable dejarla reposar para que los jugos se vuelvan a reposar y así la carne quede más jugosa. Tras 5 minutos aproximadamente, de salir del asador, estamos listos para servir nuestro corte con los acompañamientos que hayamos preparado (nopales, cebollitas de cambray, frijoles, guacamole, etc.)


Esperamos que estos consejos sean útiles para que disfrutes de una deliciosa carne asada, y te invitamos a contacta a nuestros representantes para conocer los tipos de cortes de carne más apropiados para la preparación a la parrilla.